| Perú! |
| Sunday, 20 de July de 2008 | |
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Después de unas horas de ruta llegamos a Copacabana, una especie de Acapulco en las orillas del lago Titicaca. Copacabana se llena de turistas durante la celebración de la virgen. La disponibilidad hotelera por lo tato es enorme. Pero como nosotros llegamos en temporada baja pudimos encontrar hoteles baratos. Al día siguiente, como cualquier turista, tomamos un barco para visitar una isla en medio del lago donde se encuentran ruinas pertenecientes al período Inca. El día era muy lindo por lo que se veía el lago de lado a lado. A la tardecita intentamos partir a Perú. Rápidamente hicimos los trámites correspondientes en la frontera boliviana y charlamos con un oficial de aduana que trabajaba allí. En la frontera peruana los trámites parecían ser igual de rápido hasta que nos topamos con el trámite del auto… El oficial de aduana no encontraba los papeles equivalentes a la tarjeta verde por lo que nos negó la entrada a Perú. Intenté otra vez manejarme como lo hacen acá (pregunté con delicadeza si había alguna otra manera de arreglar las cosas) pero riéndose con fuerza nos dijo que no! Tenía que conseguir los papeles faltantes. Regresamos a Copacabana para pasar la noche y contactar a Mireya en Santiago de Chile. Volvió a comportarse sorprendentemente faxiandome los papeles a la mañana siguiente. Así es que partimos nuevamente a la fontera. Como mi oferta del día anterior había llamado la atención del policía, cuando nos vió me pidió que “colabore volutariamente”. Y así lo hice le ofrecí una remera del proyecto H2 y unos 20 soles… Por fin entramos a Perú. Pasamos nuestra primer noche en Puno y al día siguiente partimos directo a Cuzco. En cuzco nos hospedamos en el “Hospedaje del Porton”, dirigido por Felix, un hombre de 76 años (en muy buen estado) que fue testigo de la visita de Charles de Gaulle al Machu Picchu mitad de siglo atrás… Felix resultó ser muy amable y respetuoso por lo que decidí enviar a su dirección los juguetes de hidrógeno que compré en Singapore. Volvería por ellos en dos semanas. Luego de visitar Otolambayo y atravesar una dificultosa ruta llegamos a Santa Teresa… |